Los niños que necesitan cirugía maxilofacial, requieren un trato experto e individualizado que se focalice en sus necesidades concretas mientras van creciendo. Nuestro equipo de cirujanos está especializado en cirugía infantil, juvenil y adolescente, y puede tratar tanto malformaciones congénitas (presentes al nacer) como problemas adquiridos.
Los traumatismos faciales son más frecuentes en niños alrededor de los 1-2 años, cuando el niño empieza a andar, y entre los 8-10 años de edad. La estructura anatómica del niño difiere de la del adulto, por lo que es preciso un equipo experto de cirujanos maxilofaciales.
El traumatismo facial puede afectar solamente a los tejidos blandos o también a los huesos, por lo que a veces puede requerir gran variedad de tratamientos para restablecer su constitución normal.
Nuestro equipo quirúrgico es experto tanto en la reparación de los tejidos blandos y la piel como en la remodelación ósea y en el uso de injertos para reconstruir la estructura facial normal.
En los traumatismos faciales severos es frecuente que existan lesiones asociadas. Si se diagnostica una fractura facial en un niño, es muy probable que exista además un traumatismo craneoencefálico concomitante. También son frecuentes las lesiones oftalmológicas en las fracturas periorbitarias. Por estas razones es importante una asistencia post-traumática multidisciplinar.
La fisuras labio-palatina y la fisura palatina son las malformaciones faciales congénitas más frecuentes. Son debidas a una alteración en el desarrollo facial. Para tratar correctamente a estos pacientes, el tratamiento debe realizarse por un equipo multidisciplinar y atenderlos desde recién nacidos, ya que requieren atenciones especiales. Afortunadamente, los defectos son corregibles quirúrgicamente por los cirujanos maxilofaciales: labio (queilorrafia), paladar (palatoplastia, veloplastia), alvéolo (injerto de hueso), nariz (rinoseptoplastia)., etc.
Estas cirugías son esenciales para la correcta función del habla y deglución, la buena apariencia facial y la adaptación social del niño.
Cada estructura anatómica tiene una edad de corrección quirúrgica óptima dependiendo de su desarrollo, por lo que el seguimiento continuado de estos pacientes es primordial.
La cirugía maxilofacial pediátrica y reconstructiva engloba una amplia variedad de procedimientos estéticos para mejorar la apariencia. Estos procedimientos incluyen rinoplastias (cirugía de la nariz), blefaroplastia (cirugía de los parpados), ortoplastia (reposicionamiento de orejas prominentes) y cirugía ortognática (corrección de la mandíbula por divergencia o problemas con la mordedura y genioplastia (cirugía de reposicionamiento del mentón).
Nuestro equipo multidisciplinar puede usar variedad de procedimientos para reducir la apariencia de las cicatrices, incluyendo los queloides.
Los tumores en la región maxilofacial en el paciente infantil normalmente son de carácter benigno, pero siempre debe descartarse la malignidad del proceso y asegurar un tratamiento adecuado. En el caso de confirmar un proceso maligno, es esencial el abordaje multidisciplinario.
Además, las neoplasias infantiles han ido adquiriendo importancia, lo que conlleva mejorías en el tratamiento del cáncer infantil, alcanzando supervivencias a largo plazo incluso del 90% en algunos tumores, lo que hace que este tipo de población requiera una mayor asistencia médicosanitaria a todos los niveles.
Entre los efectos secundarios del tratamiento oncológico, las manifestaciones orales suponen una frecuente causa de malestar, normalmente por caries, gingivitis y mala higiene.
Igual que los adultos, los niños y los jóvenes pueden padecer de apnea del sueño infantil. En los bebés la principal causa de apnea del sueño es la prematuridad, pero cualquier obstrucción anatómica de la vía aérea puede producir apnea del sueño, como la presencia de retrognatia, macroglosia, hipertrofia adenoides, desviación del septo nasal, entre otra. El paciente con apnea del sueño requiere un estudio amplio y experimentado, como el que realizamos en nuestras instalaciones.
Ante la presencia de un dolor penetrante delante del oído que en ocasiones se irradia a nivel temporal o cervical, siempre debemos descartar patologías a nivel de la articulación temporomandibular (ATM). En el paciente infantil, el dolor de dicha articulación puede ser secundario al crecimiento, pero siempre aconsejamos descartar alguna patología subyacente en la articulación, ya sea secundaria al bruxismo, o bien debido a alguna malformación anatómica o a alguna neoformación, etc.
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